¿De verdad existe la adicción sexual?

Se dice que muchos famosos son adictos al sexo como: Hugh Grant, Pelé, Sting, Tom Hanks, Hugh Jackman, Bill Clinton y Charlie Sheen. También personajes como Tiger Woods, Robert Downey Jr., Michael Douglas y Dennis Rodman han sido relacionados con esta adicción, por lo que el tema se ha puesto de moda.

Y aunque en este selecto grupo no aparecen nombres de mujeres famosas, en una investigación sueca realizada por 1996 se halló que 6.8% de ellas podían ser clasificadas como hipersexuales. En este sentido podríamos decir que los varones son más visibles o ellas… más discretas.

El tema provoca que venga a nuestra mente el concepto de “normal”, el cual está más relacionado con prejuicios y falacias (buenas o malas), que con una perspectiva estadística y, por tanto, científica.

Los investigadores siguen sin ponerse de acuerdo respecto a estos comportamientos que afectan al individuo y también a sus familiares más cercanos. Sin embargo, es necesario tomar en cuenta que no porque alguien disfrute viendo páginas con material sexualmente explícito (pornografía) se convierte en un enfermo. Las cosas se complican cuando el individuo se muestra incapaz de controlar sus impulsos o asegura que necesita realizarlos pues, de lo contrario, la angustia le hace sentirse muy mal.

En esos casos la persona requiere la asesoría de un especialista que maneje ese tipo de cuadros. Estas personas expresan frases como éstas, las cuales deben ser un llamado de atención:

  • Mi gran apetito sexual fastidia mis relaciones.
  • Mis pensamientos y conductas sexuales complican mi vida.
  • Mis actos sexuales destruyen mis compromisos.
  • La excitación hace que me descontrole.
  • Mi cerebro sólo tiene pensamientos sexuales.
  • No puedo luchar contra las ideas sexuales.
  • Ya no quiero pensar en sexo.

A esta persona le resulta prácticamente imposible controlar tales pensamientos, capaces de transformarse en conductas que aliviarán su ansiedad de forma momentánea. Se ve obligado a elaborar una serie de estrategias para ocultar su comportamiento, las cuales a causa de tanta repetición pierden credibilidad; de igual modo aparecen infinidad de sufrimientos entre los que destaca, la culpa.

En aquellos casos en los que el individuo pierde el control de su conducta y tiene problemas de pareja, familiares, laborales, legales, de salud y/o económicos necesitará un tratamiento para esa conducta compulsiva, en la que la sexualidad es la forma manifiesta y, por eso llama tanto la atención, pero, otra persona podría empecinarse en coleccionar libros, carros, juguetes o cualquier otro artilugio hasta caer en la más miserable de las pobrezas.

Los tratamientos deben ser integrales y en equipo (terapeuta sexual y psiquiatra) pues con gran frecuencia necesitarán psicofármacos de manera temporal. Conviene que la pareja también participe pero, vale la pena que ella mejore su autoestima, asertividad y toma de decisiones.

El consultante lejos de ser juzgado o criticado necesita comprensión, escucha, ayuda terapéutica y psicofármacos; se debe contar con mucha paciencia y ser congruente para poder superar esta problemática.

 

DSCF5623fAcerca del Autor
Francisco Delfín Lara.
Médico cirujano y Terapeuta sexual.
Teléfono: (01 55) 52- 86-42-94
Página web: www.sexualogia.com

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