Cómo abordar la sexualidad y el aburrimiento en el aula escolar

No es fácil ser maestro y, mucho menos de adolescentes. De hecho, es una de las labores más desgastantes que hay porque aunque te mantengas distante y no establezcas vínculos, hay una constante prueba de límites y cuestionamiento a la cual hacerle frente. Sin afán de hacer una lista exhaustiva, en éste y en los siguientes textos mencionaré algunos puntos que pueden apoyar a quienes imparten clases para adolescentes.

Hay que hablar de sexualidad 

Aún si los chicos están en la pubertad, es importante y, necesario hablar de sexualidad, de genitalidad, género, orientación sexual, relaciones amorosas, etc. Sugiero que esto se haga llamando a las cosas por su nombre (genitales, gónadas, orgasmo, etc) pero no desde lo prohibitivo, sino desde lo placentero y lo que hace vínculo con el otro.

Retomando el documental, “Where to invade next” de Michael Moore, aquello que evita embarazos en la adolescencia y prácticas sexuales de riesgo no es su prohibición, sino la posibilidad de imaginar otras vías de descarga para la misma tensión. Por decir un ejemplo, ¿qué sería mejor: prohibir a una pareja besarse en el salón de clases o aprovechar el momento del beso para discutir la importancia (o no) de la intimidad en el contacto sexual? Hay que pensar que en el adolescente hay una carga hormonal y social que lo empuja hacia la sexualidad adulta y que muchas veces está en el adulto la posibilidad de afirmar una sexualidad sana, placentera y amorosa, versus una llena de tabúes, silencios y prohibiciones.

Si no puedes contra el celular, intégralo a la clase.

El uso de celular es muchas veces un síntoma de aburrimiento en el salón de clases. Los adolescentes de hoy, usan el celular al igual que los adolescentes de antaño usaban las revistas a escondidas entre los libros, el chismógrafo que corría dentro del salón y los dibujos y garabatos que se hacían en los márgenes de las hojas.

Siempre ha habido alumnos aburridos que, aunque se les confisque la revista o el celular, se mantienen en la misma actitud de aburrimiento y apatía. ¿Realmente si les quitamos el celular hacemos que presten más atención a la clase? ¿Qué hace que uno elija ser parte de la clase? Pues bien, una de las cosas que creo es que si no puedes deshacerte del celular, intégralo al desarrollo de la clase. Esto puede hacerse desde pedir que busquen una definición o un video, hasta utilizar plataformas en línea como Kahoot! La realidad es que si pensamos que la escuela debería preparar al alumno para hacerle frente a la vida profesional y laboral, ¿qué tan útil es que esté desconectado del celular? Poco a poco hay más empleos cuya principal actividad existe en línea; donde los proyectos laborales se logran a través de grupos de WhatsApp y Google Drive, las capacitaciones son conferencias en Facetime, y los documentos que se utilizan son virtuales.

¿Tú que piensas de esto? ¿Crees que haya otras formas de pensar el aburrimiento y la sexualidad en la adolescencia?

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