Seis años de la Alianza Boehringer Ingelheim y Eli Lilly ¿cuáles han sido sus logros?

En este 2017 la Alianza entre Boehringer Ingelheim y Eli Lilly cumple seis años de haberse puesto en marcha, en estos años la iniciativa ha desarrollado cuatro nuevos medicamentos para pacientes con diabetes tipo 2 y actualmente desarrolla dos estudios clínicos en fase III.

El desarrollo de nuevas terapias para el control de la diabetes es importante tomando en cuenta que en el mundo esta enfermedad se ha convertido en el más grave problema de salud pública. Tan sólo en 2015 la diabetes provocó 5 millones de muertes y generó un costo sanitario de 673 mil millones de dólares, mientras que en México su atención representa 15% del gasto total de salud; esto es, 7 mil millones de pesos. Incluso, recientemente la Secretaría de Salud hizo una declaratoria de emergencia epidemiológica para mitigar su impacto; de no hacerlo, las consecuencias futuras serán devastadoras.

Lamentablemente, por cada paciente que tiene el diagnóstico de diabetes hay otro que no ha sido diagnosticado y, de los que sí, aproximadamente 70% no están alcanzando sus objetivos glucémicos con las terapias actuales. De ahí que la diabetes tipo 2 sea el primer motivo de consulta externa y hospitalización por sus complicaciones, y las enfermedades cardiovasculares, las principales causas de muerte.

Para afrontar los estragos de esta epidemia que afecta a 11.5 millones de adultos mexicanosen enero de 2011 dos compañías farmacéuticas líderes en investigación y desarrollo: Boehringer Ingelheim y Eli Lilly & Company (Lilly), firmaron un acuerdo estratégico global que consiste en el co-desarrollo y co-comercialización de una cartera de productos innovadores para hacer más fácil el control de la diabetes mellitus tipo 2.

A seis años de puesta en marcha, la Alianza Boehringer Ingelheim y Eli Lilly cuenta con cuatro medicamentos de última generación para pacientes con diabetes mellitus tipo 2: un inhibidor de la dipeptidil peptidasa-4 (DPP-4) y un inhibidor del co-transportador de sodio-glucosa tipo 2 (SGLT2), solos y en combinación con metformina.

De acuerdo con el Lic. Miguel Salazar Hernández, Presidente y Director General de Boehringer Ingelheim México y Centroamérica, ambas compañías están satisfechas con los resultados obtenidos a lo largo de 6 años y, a pesar de los constantes cambios en la economía mundial, la alianza prospera hacia una fase de crecimiento sostenido y dinámico basado en el desarrollo de nuevas moléculas, así como de combinaciones terapéuticas y otras indicaciones para los medicamentos actualmente disponibles.
El Dr. Marino Fernández, Director Médico de Boehringer Ingelheim, informó que la alianza está desarrollando dos programas de ensayos clínicos fase III para evaluar la seguridad y eficacia de su inhibidor de la SGLT2 en pacientes con y sin diabetes tipo 2 con insuficiencia cardíaca crónica, condición que afecta a 26 millones de personas en el mundo, de las cuales 50% morirá en los próximos 5 años. “Los dos ensayos involucran alrededor de 7mil personas en total y se prevén resultados en año 2020”.

También se realiza otro estudio con 5mil pacientes con y sin diabetes tipo 2, a fin de evaluar ese mismo antidiabético oral en el tratamiento de la enfermedad renal crónica, caracterizada por una disminución progresiva del funcionamiento de los riñones. “Dado que en la actualidad sólo hay pocas opciones de tratamiento, es imperante disponer de nuevos fármacos para esta condición que afecta a 15% de la población mundial”, destacó.

Por su parte el Q.F.B. Carlos Baños Urquijo, Vicepresidente para México, Latinoamérica y El Caribe de Eli Lilly, sostuvo que “esta alianza es la más importante y productiva de la industria, ya que posee el portafolio de medicamentos más extenso y completo del mercado, además de que continúa investigando opciones terapéuticas, flexibles y combinables, que ayudarán a pacientes con necesidades de salud insatisfechas”.

Recordó que el impacto económico de la diabetes tipo 2 va más allá de la presión que ejerce sobre los sistemas de salud, pues quienes la sufren fallecen prematuramente o presentan una mala calidad de vida, lo que aumenta la demanda de servicios, ausentismo laboral y baja su productividad. Por eso, “existe una tremenda necesidad de comprender mejor el curso de la enfermedad, evitar el riesgo de complicaciones y asegurar las opciones de tratamiento correctas para cada paciente”.

Finalmente, los expertos coincidieron en que el manejo de la diabetes tipo 2 va más allá del control de los niveles de glucosa en la sangre; requiere de un tratamiento integral de todos los aspectos de la condición y las complicaciones relacionadas, incluyendo las enfermedades cardiovasculares y renales.

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