Taller de salud mental por estrés postraumático

El terremoto del 19 de septiembre fue un acontecimiento traumático, inesperado y violento. Muchos de nosotros nos sentimos invadidos por el miedo, la angustia y la sensación de vulnerabilidad.

Y aunque este evento nos sigue manteniendo en un estado de alerta constante,  no sabemos, bien a bien, cuáles fueron las repercusiones psicológicas en cada uno de nosotros.

Especialistas de la Asociación Mexicana de Psicoterapia Analítica de Grupo (AMPAG) llevaron a cabo un taller vivencial sobre salud mental a propósito del terremoto de Septiembre19, en ese ejercicio los expertos de la AMPAG coincidieron en señalar que conocer la magnitud de las repercusiones psíquicas de este desastre natural dependerá de varios aspectos:

  • la intensidad con la que vivimos el sismo;
  • la cercanía con los derrumbes;
  • las pérdidas humanas y/o materiales;
  • haber participado en el rescate y/o atención de víctimas como voluntario ,y
  • el equilibrio psicológico que poseíamos antes de la catástrofe.
Durante el Taller Vivencial de Salud Mental para detectar el estrés postraumatico por el Sismo 19 Septiembre. AMANG (Asociación Mexicana de Psicoterapia de Grupo). Foto: Miguel Ibarra/Imagen Latente
La intervención en crisis

Durante el taller, los especialistas de la AMPAG explicaron que los sismos que recientemente vivimos en la Ciudad de México, nos regresaron a los de 1985 y, mentalmente, a todas las experiencias traumáticas no resueltas. También nos recordaron la importancia del trabajo colectivo y la solidaridad de grupo, de ahí la necesidad de hacer un recuento de las experiencias vividas, de la ayuda brindada y de lo aprendido en estos días de dolor y de tragedia.

Recordaron que en 1985 la Asociación Mexicana de Psicoterapia Analítica de Grupo hizo intervenciones en la Ciudad de México. Los terapeutas que participaron entonces, expresaron haber tenido una sensación inicial de inutilidad, y exactamente 32 años después, tuvimos la misma percepción, indicaron.

Explicaron que después de los sismos del 19 de septiembre de este 2017 los terapeutas de la AMPAG abrieron de grupos gratuitos en sus clínicas para la atención de personas afectadas por los sismos. Se recibieron peticiones de ayuda y se organizaron las primeras asistencias grupales en diferentes zonas de la ciudad.

Las intervenciones comenzaron, como hace 32 años, en las calles, particularmente en la zona cero del derrumbe en las calles de Cacahuamilpa y Ámsterdam, en la Colonia Roma, donde se brindó atención psicológica en crisis a familiares de víctimas y a rescatistas. Un día después, los terapeutas ávidos de hacer algo, realizaron una actividad psicodramática en el Jardín Alexander Pushkin, ahí atendieron aproximadamente 20 personas, a las que apoyaron a partir de las siguientes indagaciones:

  1. ¿Cómo habían vivido la experiencia del martes 19 de septiembre? y
  2.  ¿Cómo se habían sentido?

Esta primera consigna fue el eje de todas las intervenciones: abrir espacios en dónde las personas pudieran tramitar la ansiedad que los invadía desde el terremoto y ayudarles a entender lo que estaban sintiendo.

La población atendida en su mayoría fueron personas afectadas por el sismo que experimentaban reacciones psicológicas debido al estrés agudo provocado por la catástrofe, entre ellas miedo, nerviosismo, preocupación excesiva, tristeza, ansiedad, algunos síntomas somáticos (dolor de cabeza, cansancio, insomnio o exceso de sueño, falta o incremento en el apetito), irritabilidad, escuchar la alerta sísmica sin que fuera real, sensibilidad ante ruidos fuertes y sensación de estar hiperalerta.

Las tres semanas posteriores al sismo, el grupo de voluntarios conformado por 51 terapeutas, casi todos de AMPAG, realizó 34 intervenciones gratuitas en diversos lugares: escuelas, empresas, institutos nacionales, etc., donde se atendieron mil 589 personas. Asimismo, en las clínicas de AMPAG se brindó apoyo a 79 personas. Estos números nos llenan de satisfacción, haber asistido a mil 668 personas fue una contribución psicosocial relevante de nuestra asociación a los habitantes de la Ciudad de México, ante una situación de desastre. La posibilidad de atender a ese número de personas en tan corto tiempo solamente fue posible gracias a nuestro dispositivo grupal de intervención.

Foto: Miguel Ibarra/Imagen Latente
El estrés postraumático

Los sismos provocaron también “derrumbes” emocionales que es necesario reconocer y reconstruir. En algunas personas, el instinto de sobrevivencia bloqueó el impacto emocional inmediato para dar paso a la cordura racional que les permitiera resolver las necesidades urgentes que exige la vida cotidiana. Sin embargo, días después, cuando aparentemente las cosas ya se habían “normalizado,” el estrés postraumático comenzó a manifestarse, por lo general entre las seis y las ocho semanas posteriores, pero en algunas personas se hará evidente hasta tres meses después de haber ocurrido los sismos, explicaron los especialistas.

De acuerdo con un estudio realizado por la UNAM, 20 por ciento  de las personas que vivieron el S-19 sufrirán este daño psicológico que, en caso de no atenderse a tiempo, puede durar hasta 20 años sin reversión. 

El estrés postraumático es la cronificación del estrés agudo mal gestionado y  se expresa de distintas formas de acuerdo con  la etapa evolutiva: niños, jóvenes, adultos o adultos mayores. Los niños cuyos padres o cuidadores sufren de estrés postraumático tienen mayor probabilidad de desarrollarlo. En los adultos mayores se complica según  las enfermedades que tienen, sobre todo si éstas son de carácter incapacitante, si viven solos o muestran dificultad para desplazarse por sí mismos.

Foto: Miguel Ibarra/Imagen Latente

 

El estrés postraumático requiere atención especializada para su tratamiento de ahí la importancia de buscar ayuda profesional lo antes posible.

Frente a esta realidad la AMPAG ofrece el taller Fortalezcamos nuestra mente para el 2018 reconstruyendo los derrumbes emocionales después del S-19 que se llevará a cabo en dos fechas: el 16 de diciembre de 2017  y el 20 de enero de 2018.

El taller,  impartido por la doctora Mónica Tiburcio, coordinadora de la clínica de AMPAG, está dirigido a toda persona interesada en atender el o los malestares emocionales que padezca a partir de los sismos con la finalidad de comenzar a sanar su mente y sus emociones para iniciar el año con una psique más estructurada. Y en caso necesario, brindar un tratamiento psicoterapéutico adecuado y preciso para cada persona.

Las consecuencias a mediano y largo plazo del estrés postraumático mal atendido incluyen trastornos mentales crónicos que disminuyen la capacidad de respuesta de quien lo padece frente a cualquier situación de crisis, poniendo en riesgo su integridad física, psíquica y emocional. También se manifiesta a través de enfermedades como migrañas, colitis y gastritis. En el caso de los niños origina fobias y secuelas más graves.

El taller se llevará a cabo de 10 a 13 horas en la sede de AMPAG Norte: General Molinos del Campo 64, Colonia San Miguel Chapultepec, y será impartido por la doctora Mónica Tiburcio, coordinadora de la clínica de la AMPAG.

AMPAG, es una asociación civil integrada por psicoanalistas especialistas en psicoterapia de grupo. Su clínica funciona desde hace 40 años y actualmente cuenta con dos sedes, en el poniente y en el sur de la Ciudad de México. La psicoterapia psicoanalítica permite conocerte profundamente, comprender el funcionamiento de tu mente, especialmente de tus motivaciones inconscientes, permitiendo resolver el origen de tu sufrimiento psicológico actual.

Para mayores informes e inscripciones llama el teléfono:  5515-1041

Una persona sufre de estrés postraumático si padece los siguientes síntomas

Niños 

  • Jugar repetitivamente al sismo.
  • Pesadillas o sueños angustiantes del evento.
  • Miedo a separarse de sus padres.
  • Conductas regresivas: chuparlo dedo, hacer berrinches.
  • Agresividad
  • Dificultad para dormir.
  • Mayor sensibilidad. Llanto frecuente.
  • Miedo intenso a la escuela.
  • Descenso en el rendimiento escolar.
  • Aislamiento

Adolescentes y adultos

  • Recuerdos angustiantes del sismo.
  • Recibir el evento (sueños, imágenes, etc)
  • Sensación de estar hiperalerta
  • Preocupación o pensamiento constante de que va a volver a temblar.
  • Conductas evasivas (consumo de alcohol, de estimulantes, etc)
  • Desinterés por cosas o personas que antes le importaban.
  • Problemas para dormir.
  • Dificultad para retomar la vida cotidiana.
  • Miedo intenso a la muerte o sensación de vulnerabilidad importante.

Adultos mayores

  • Mayor dependencia de los familiares.
  • Retraimiento o falta de sociabilidad.
  • Miedo intenso a la muerte.
  • Recuerdos angustiantes del sismo.
  • Sensibilidad mayor a estímulos.
  • Preocupación aumentada o pensamientos trágicos recurrentes.
  • Trastornos de sueño.
  • Pérdida de la capacidad de atención, memoria o aturdimiento.
  • Síntomas psicosomáticos (dificultad para respirar, sudoración, trastornos digestivos, etc.).
  • Narrar una y otra vez la vivencia del sismo.

La Navidad y el fin de año nos pone más sensibles frente a los distintos eventos que experimentamos en el año, de ahí que sea un momento muy valioso para cerrar las heridas abiertas para iniciar el 2019 con una mente mejor integrada.

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