¿Qué tienen en común el trastorno por atracón y la depresión?

 

Nuevos estudios revelan que la depresión es tres veces más frecuente en pacientes que viven con Trastorno por Atracón (TA) y obesidad, que en aquellos que sólo presentan obesidad.

Así lo alertó la doctora Eva Trujillo, ex presidenta de la Academia de los Trastornos de la Alimentación (AED, por sus siglas en inglés).

Investigaciones recientes han divulgado una relación entre la depresión y el trastorno por atracón* –agregó la experta–, algunas sugieren que la depresión puede ser consecuencia del Trastorno por Atracón, es decir que una persona que presenta episodios de atracón recurrentes tiene más probabilidades de desarrollar un cuadro depresivo.

“Un estudio demostró que aquellas personas que tenían obesidad y Trastorno por Atracón tenían tres veces más probabilidades de padecer depresión en comparación con personas que sólo tenían obesidad, esto puede entenderse dado que al paciente con Trastorno por Atracón frecuentemente le molesta su aspecto físico, algunos incluso tienen antecedentes de dietas que no siguieron con éxito”, alertó la pediatra, especialista en Trastornos de la Conducta Alimentaria.

El Trastorno por Atracón forma parte de los trastornos de la conducta alimentaria, como la anorexia y bulimia, y a pesar de no ser tan conocido es el más frecuente en América Latina con una prevalencia del 3.53%. Las personas que lo padecen generalmente experimentan episodios de atracón, que se caracterizan por los siguientes hechos: comer más rápido de lo normal; comer hasta sentirse desagradablemente lleno; comer cuando no se siente hambre físicamente; todo ello con sentimientos de vergüenza y culpa.

En este sentido, la especialista hizo hincapié en la detección oportuna y el tratamiento adecuado para aquellos pacientes que viven con Trastorno por Atracón y aún no lo saben ya que además de la depresión, el TA puede traer consecuencias graves como son: baja calidad de vida, deterioro funcional y comorbilidades como síndrome metabólico, aumento de la presión arterial, aumento de colesterol y triglicéridos, diabetes tipo 2 u obesidad[ –aunque el paciente con TA no es forzosamente obeso–, aclaró.

En cuanto al tratamiento, la también ex presidenta de la Asociación Mexicana de Trastornos de la Conducta Alimentaria (AMTA), destacó que el Trastorno por Atracón debe ser atendido por un equipo multidisciplinario, con un abordaje integral mediante psicoterapia, tratamiento farmacológico, orientación nutricional, apoyo de familiares, con la finalidad de disminuir la frecuencia de los atracones, el pensamiento distorsionado relacionado con los alimentos, mejorar la salud metabólica y tratar la depresión.

“Una depresión crónica puede dificultar la capacidad de afrontar la vida diaria, además de disminuir la calidad de vida del paciente; una intervención oportuna es la clave”, finalizó.

 

Referencias 

Organización Mundial de la Salud, Día Mundial de la Salud, extraído de http://www.who.int/campaigns/world-health-day/2017/es/

*Kolar David R. Epidemiology of eating disorders in Latin America: a systematic review and meta-analysis. Wolters Kluwer Health, 2016.

American Psychiatric Association (APA). Fifth Edition of the Diagnostic and Statiscal Manual of Mental Disorders (DSM5). APA, 2013.

Sheehan DV, Herman BK. The psychological and medical factors associated with untreated binge eating disorder. Prim Care Companion CNS Disord 2015;17(2)

 

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