Descuido y abandono de tratamiento incrementan las enfermedades cardiovasculares

Por Gabriela Xochiteotzin Peña. Largas jornadas laborales, elevados niveles de estrés, alimentación rica en carbohidratos, sedentarismo y tabaquismo son hábitos que han impactado negativamente en nuestra salud. Lo paradójico es que vivimos más tiempo pero no con la mejor salud.

Este estilo de vida, aunado a una expectativa de vida más elevada en mujeres y hombres -80 años para ellas y  75 para ellos- ha ocasionado que vivamos por muchos años más pero con enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes u obesidad, las cuales son  factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares.

Pero aunque la esperanza de vida sea más elevada para las mujeres, en relación con los hombres, sucede que las mujeres de 50, al llegar a la menopausia, tienen mayor riesgo de padecer enfermedades cardiacas, lo que implica la pérdida gradual de sus capacidades físicas y vivir las repercusiones de forma más negativa en su vida cotidiana.

Este riesgo tiene una explicación médica, pues las hormonas llamadas estrógenos tienen una función protectora contra padecimientos cardiovasculares, al ir disminuyendo los estrógenos durante el climaterio, hasta que desaparecen por completo en la menopausia, la probabilidad de sufrir un infarto se incrementa.

En México la enfermedad cardiovascular es la primera causa de mortalidad en la población femenina y se estima que cada 11 minutos muere una mujer por padecimientos del corazón.

Durante el Seminario 1,2,3, por la Adherencia para medios de comunicación, organizado por Laboratorios Ferrer en la ExHacienda de Chautla, Puebla, la doctora Ana Elena Ancona, integrante de la Unidad de Cardiología del Hospital General de México, comentó que las enfermedades cardiacas se ubican por encima del cáncer de mama, ya que se calcula que por cada muerte por tumores mamarios hay 10 muertes por enfermedad cardiovascular, la más común es la cardiopatía isquémica.

Ante este panorama, los sistemas de salud han llevado a cabo acciones para disminuir la mortalidad por enfermedad cardiovascular; incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha fijado la meta de disminuir en 25% las muertes por esta causa para el año 2025. La educación y la información oportuna sobre los diversos factores de riesgo en mujeres en climaterio y menopausia son pieza clave en esta meta, aseguró la doctora Ancona.

Durante el Seminario 1,2,3, por la Adherencia la especialista resaltó que los factores de riesgo de la Enfermedad cardiovascular se relacionan con la inactividad física, la ingesta de grasa que ocasiona sobrepeso, consumo de alcohol, tabaquismo, los niveles descontrolados de colesterol y la hipertensión, sin embargo, las hormonas tienen un papel preponderante en esta ecuación.

La edad promedio en que un hombre tiene mayor probabilidad de sufrir un infarto se encuentra entre los 45 y 55 años, mientras que en la mujer el promedio de edad oscila entre los 55 y los 65 años, es decir, diez años después. Esto tiene una explicación científica clara, pues los estrógenos presentes en la mujer se encargan de brindar protección a los vasos sanguíneos hasta la llegada del climaterio y la menopausia, señaló la especialista.

Pero los procesos fisiológicos del climaterio no son las únicas condiciones que afectan al corazón de la mujer, alertó la experta, pues las mujeres jóvenes también son propensas a las enfermedades cardiovasculares, ya que se descubrió una estrecha relación entre el consumo de anticonceptivos orales y el tabaquismo, condición que provoca enfermedad pulmonar obstructiva crónica, cáncer, así como osteoporosis y menopausia temprana (se adelanta dos a tres años).

Con respecto a las mujeres embarazadas, un padecimiento que se presenta en esta etapa es la preeclampsia, la cual induce una falla en los vasos sanguíneos de la madre provocando hipertensión, misma que desaparece después del parto, pero debe ser monitoreada por el médico, pues años después la madre podría ser diagnosticada con hipertensión arterial.

Doctora Ana Elena Ancona, integrante de la Unidad de Cardiología del Hospital General de México,

Éste es el padecimiento con más riesgo que puede ocasionar muertes cardiacas, pues cuando el corazón tiene años con una presión arterial alta puede causar un ensanchamiento o adelgazamiento, lo que agudiza el riesgo de sufrir un infarto, indicó la doctora Ancona.

De igual manera, la carga genética es otro factor de mayor incidencia de enfermedad cardiovascular entre las mujeres (2.6) que entre los hombres (2.3) y, en cuanto a la obesidad, hay una cifra mayor de mujeres con sobrepeso (64%) en proporción del 46 por ciento de los varones, debido principalmente al sedentarismo. Estudios han demostrado que el 56.2% de los mexicanos pasan en promedio 16 horas sentados frente a una pantalla, ya sea de televisión o computadora y seis de cada diez personas sedentarias son mujeres.

La sintomatología en mujeres y hombres es diferente, pues mientras en los hombres la angina de pecho es un síntoma típico de un problema cardíaco, en las mujeres puede presentarse un dolor soportable que, por desgracia, no se toma en cuenta con la urgencia debida, lo que provoca una pérdida de tiempo vital que podría traducirse en una pérdida significativa del tejido cardiaco.

La doctora Ancona recomendó a mujeres y hombres adultos visitar a su médico una vez al año, revisar sus niveles de colesterol, glucosa y presión arterial; si ya tiene un factor de riesgo medicarse y no abandonar su tratamiento.

Por su parte, el doctor Alexis Gómez Anaya, quien fue otro de los expositores del Seminario 1, 2,3 por la Adherencia reveló datos de interés sobre el apego al tratamiento de los pacientes que ya sufrieron un infarto.

Expuso que los mexicanos que sufrieron un infarto tienen uno de los porcentajes de apego al tratamiento ¡más bajo del mundo! 14% de los infartados dejan sus medicamentos en la primera semana posterior al infarto y este abandono se incrementa hasta el 25% durante el primer mes.

Doctor Alexis Gómez cardiólogo del ISSSTE.

El doctor Alexis Gómez Anaya, quien es cardiólogo intervencionista del Hospital General de Tacuba del ISSSTE reveló que mientras en Europa y Estados Unidos el apego al tratamiento cardiovascular es del 50%, en América Latina es apenas del 30 por ciento, lo que incrementa el riesgo de que se vuelva a presentar otro evento cardiovascular en menos tiempo.

El especialista señaló que el reto que tiene el sistema de salud mexicano es lograr que los pacientes comprendan la importancia de no abandonar sus tratamientos, ya que esto supone que se presente un infarto en el 36% de los casos a dos años de ocurrido el primer evento.

Polipíldora cardiovascular

Una solución que se creó para acercar el apego a las terapias fue la creación de una polipíldora, la cual integra 3 medicamentos en una sola cápsula, con la finalidad de reducir la toma diaria hasta 2 o 3 pastillas, lo que facilita la recordación y que no se abandone el tratamiento.

En México desde el 2012 existe Sincronium, la primer polipíldora cardiovascular que integra tres fármacos que son necesarios para proteger el corazón de un nuevo evento cardiovascular. Esta cápsula contiene simvastatina, ramipril y ácido acetilsalicílico que juntos representan el 80% del tratamiento indicado para proteger a los pacientes de tener un nuevo infarto.

 

 

 

 

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