Amealco de Bonfil, pueblo con encanto

Por Miguel Ángel Peña/ EnviadoAmealco de Bonfil es un municipio del Estado de Querétaro, que quiere integrarse a los 111 pueblos mágicos que existen en México. Ubicado al sur de la entidad queretana, este bello lugar es idóneo para quienes gustan de la historia, las tradiciones, la gastronomía y el contacto con la naturaleza.

Ofrece diferentes atractivos turísticos, entre los que se encuentran el Museo de la Muñeca Otomí, el Palacio Municipal, el Museo Ricardo Pozas Arciniega, la Parroquia de Santa María o el mercado municipal donde se puede degustar la comida típica de la región.

Para los amantes de la naturaleza y la aventura, Amealco de Bonfil, es ideal para campismo, senderismo, ecoturismo, rutas en cuatrimotos y cuenta, además, con una reserva de venado cola blanca, especie endémica de la región, ubicada en el Rancho Calixto, donde se pueden rentar cabañas a diferentes costos.

A tan solo tres horas de la Ciudad de México podrás llegar a Amealco de Bonfil, uno de los 18 municipios que conforman el estado de Querétaro, y cuyo nombre significa “Lugar donde brota el agua de las rocas”.

Al llegar a Amealco y ver su colorido centro histórico, lo primero a que te invita es a respirar la tranquilidad y disfrutar de la amabilidad de sus pobladores. Y es que, no es para menos, es el municipio de Querétaro con mayor cantidad de población indígena, lo que le da una riqueza excepcional por su cultura, sus valores, sus tradiciones, resultando en una cálida armonía y una acogedora interacción con la cultura otomí.

Este conjunto de elementos ha llevado a las autoridades a solicitar el denominativo de “Pueblo Mágico”, lo que contribuiría a atraer mayor número de turistas y generar también, beneficios económicos para sus habitantes.

Llegar desde temprano

Lo ideal es llegar temprano para aprovechar el día. Y la primera parada obligada es ir al mercado municipal para recorrerlo y disfrutar de su gastronomía típica de la región entre la que destaca el mole de guajolote, chicharrón de res,  que consiste en  un platillo de vísceras de res fritas con una receta tradicional a modo de carnitas de cerdo, barbacoa, frutas de horno, pan artesanal, dulces cristalizados, tostadas de arriero o los exquisitos quesos de vaca, el pulque o agua miel.

Las “tostadas arrieras” son tortillas crujientes hechas a base de maíz azul, cubiertas con frijoles, una mezcla de nopales preparados con cebolla y cilantro, queso fresco y salsa; las más famosas son las elaboradas por “Juanita”, una mujer otomí muy conocida en el mercado, que orgullosa dice a los comensales “mis tostadas son siempre copiadas pero nunca igualadas”. Y con justa razón, porque son muy crujientes sin perder la suavidad, con un sabor único que es el resultado de su técnica de cocción y preparación de la tortilla, receta que fue heredada por su bisabuela, y de las que asegura, tienen la cualidad de no caducar hasta por un año.

Caminando por los pasillos del mercado municipal, también puedes encontrar simpáticos  “puerquitos de piloncillo”, que son panes con la figura del animal en cuestión, suaves y esponjosos, con el singular sabor dulce del piloncillo elaborado a base de azúcar morena.

Y para después de la comida, puedes ir a alguna de las pulquerías locales que datan de la época de la revolución, para disfrutar de su tradicional pulque y el aguamiel que por las condiciones del agua y el clima en la región, tienen un sabor especial. Para beber, también ofrecen a los turistas licores frutales de capulín, manzana, tejocote y guayaba, elaborados completamente de manera artesanal.

Si visitas Amealco un día martes, podrás disfrutar de los “Martes de Mole”, una tradición ancestral, que tuvo su origen cuando las familias amealcenses basaban su economía en el comercio y viajaban a otras localidades para comercializar sus productos los fines de semana, y en la que es clásica la preparación del famoso mole rojo con guajolote, acompañando el plato con arroz, frijoles y tortillas de maíz azul.

Historia y tradición

El recorrido por el Centro Histórico comienza en la Parroquia Santa María, que se caracteriza por su arquitectura de estilo neoclásico que data del siglo XVIII, y cuya construcción tomó de 1775 a 1905. Es sin duda el templo municipal más importante.

Cuentan que fue hecha por los franciscanos, quienes solicitaron que su levantamiento fuera en forma de cruz y mantuviera una alineación astronómica para que el Este coincidiera con la cabecera y el Oeste con los pies, lo que permite que siempre sea visible su interior.

En tanto, el Palacio Municipal es una construcción del siglo XVIII que desde sus inicios fue una casa habitación, construida a un costado de la casa cural, por lo que se encuentra ubicada en el corazón del municipio.

Otro lugar que debes de visitar es el Museo Ricardo Pozas Arciniega, un edificio del siglo XIX, que en 1987 fue donado al gobierno municipal y que hoy alberga al Museo de la Muñeca, también se encuentran fragmentos del “Mamut Colombino”, que son restos con una antigüedad de 10 mil años.

Si quieres llevarte un recuerdo de Amealco, el lugar ideal es este centro de artesanías, donde incluso, podrás aprender a elaborar una muñeca otomí, símbolo de esta comunidad.

También encontrarás prendas de vestir elaboradas con lana pura, como los quexquémitl o blusas y faldas de telas y colores chillantes, con sus cuellos de abanico.

Uno de los lugares más emblemáticos de Amealco es el Museo de la Muñeca que es donde se elaboran la mayor cantidad de muñecas artesanales de todo el país, ¡más de 250 mil muñecas al mes! Estas icónicas artesanías le han dado fama al municipio, y es gracias al trabajo de grupos de artesanos otomís que han encontrado en esta noble labor su actividad económica.

Un trabajo que ha permitido reconocer su talento y llevar sus obras a infinidad de lugares, porque estas muñecas se comercializan en todo México, pero también en Europa, Asia y Sudamérica.

Existen unos 500 talleres artesanales familiares, los productores son de comunidades de la etnia otomí, ahora conocida como Ñañhú, que han desarrollado este trabajo artesanal por décadas.

Amealco es de clima extremosos, alcanza temperaturas altas en verano, y muy frías en invierno, incluso llega a caer nieve. La temperatura máxima en promedio no rebasa los 35º C  (en algunos casos) y la temperatura fría en promedio es de 5º C a -1º C, así que toma nota para cuando vayas a visitarlo.

Puedes hospedarte en los hoteles ubicados en el centro del municipio, pero si quieres mayor tranquilidad, la mejor opción es alquilar una cabaña en los alrededores y disfrutar, a su vez, de hermosos paisajes boscosos.  Si vas en temporada alta es recomendable hacer reservación.

En la página visitaamealco.travel podrás encontrar información adicional de restaurantes, hoteles y más atractivos turísticos.

Para llegar a Amealco por carretera desde la Ciudad de México, toma la autopista federal número 45 y al llegar a San Juan del Río toma la desviación rumbo a “La Muralla”, y tras 29 kilómetros por la carretera estatal, llegarás a Amealco. Desde la Ciudad de Querétaro, se sigue la autopista federal número 45 rumbo a la Ciudad de México, y a unos 36 kilómetros se toma la desviación que va a Galindo y a Amealco, y tras recorrer 30 kilómetros se llaga a ésta último destino. Si vas en autobús, en la terminal de San Juan del Río podrás tomar el transporte.

Invitados por el Gobierno del Municipio y por el Director de Turismo, Víctor Ruiz Arteaga, pudimos disfrutar de nuestra visita y comprobar el trabajo que se ha desarrollado para lograr la denominación de Pueblo Mágico.

¡Visítalo, es encantador!

 

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