Valle de Tehuacán-Cuicatlán, nuevo Patrimonio Mundial de la Humanidad

México cuenta hoy con un nuevo Bien Mixto de Patrimonio Mundial, reconocido por la UNESCO: el Valle de Tehuacán-Cuicatlán, reconocido por su riqueza natural y cultural.

El Comité del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) aprobó la inscripción del sitio mexicano Valle de Tehuacán-Cuicatlán: Hábitat Originario de Mesoamérica, en la Lista del Patrimonio Mundial como Bien Mixto, localizado entre los estados de Oaxaca y Puebla.

Esto se dio en el marco de la 42ª Sesión del Comité que se celebra del 24 de junio al 4 de julio en Manama, Baréin.

Tras la declaratoria del Valle de Tehuacán-Cuicatlán y destacar que en la sesión del Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO hubo aclamaciones para México, la secretaria de Cultura, María Cristina García Cepeda, refirió que la inscripción de esta zona de gran riqueza natural y cultural es fruto del trabajo combinado de académicos, ambientalistas, antropólogos, promotores culturales y diplomáticos mexicanos.

Se reconocioì su valor universal excepcional por su riqueza natural y cultural. Foto Cortesiìa Patrimonio Mundial. Fotografías: Cortesía INAH.

El antropólogo Diego Prieto Hernández, director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), subrayó que con esta inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, se reconocen los valores naturales y culturales de este espacio de México como una riqueza perteneciente a toda la humanidad.

El bien mixto se encuentra en el centro sur de México, entre los estados de Oaxaca y Puebla; cuenta con una superficie de más de 145 mil hectáreas dentro del Área Natural Protegida de carácter Federal Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán.

El valle evidencia la adaptación del ser humano en un ambiente hostil a lo largo de más de 14 mil años, por medio de sistemas de aguas, la domesticación de plantas, sistemas agrícolas y prácticas complementarias con el uso de cactáceas y la producción de sal, asentamientos residenciales y diversos sistemas políticos, religiosos y lingüísticos. También fue testigo del surgimiento de las lenguas proto-otomangues que dieron lugar a la familia lingüística más antigua y diversificada del continente americano, el otomangue, con fuertes raíces que perviven hasta nuestros días.

Foto: Mauricio Marat. INAH.

La información para el Expediente Técnico se fue enriqueciendo, descubriendo relaciones de eventos que permitieron dar cuenta de una larga historia de ocupación humana, de relaciones con su entorno natural, de adaptación y sedentarización con la domesticación de especies y de evolución técnica y cultural que influyó en toda la región de Mesoamérica, con fuertes raíces que permanecen en la actualidad.

 

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