Día Mundial del Suicidio: cuando la desesperanza es más grande que el valor de enfrentar la vida

Cuando una persona se quita la vida es inevitable sentir tristeza, dolor y conmoción tanto por la persona que comete suicidio como por sus seres queridos. ¿Qué pena es tan grande como para querer dejar de existir?

Hace muchos años viví de cerca un caso de suicidio, y no precisamente de algún ser querido o amigo cercano, sino de un vecino unos años más joven que yo, quizá estaría en los 16 o 17 años de edad. Él se quitó la vida aventándose de un treceavo piso; escuché el golpe unos segundos después de que el chico se lanzara al vacío. Me asomé por la ventana y estaba ahí, boca abajo, inerte.

Para mí los segundos posteriores fueron una locura, solté la ventana después de verlo y volví a mi cama abrazándome con fuerza, cerrando los ojos y agarrándome la cabeza como queriendo evitar que esa imagen se quedará en mis recuerdos, sentí miedo y toda mi vida pasó por mi mente en unos segundos. Después de algunos minutos una voz desgarrada gritaba ¡¡¡Por qué lo hiciste!! ¡¡Por qué lo hiciste!!!

Nunca olvidaré la noche en la que ese chico decidió quitarse la vida de tan cruel manera. No supe sus razones  y nunca las sabré  y aún la tristeza me embarga cuando la canción “Fast Car”, de Tracy Chapman, me trae a la mente ese terrible suceso.

El 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una oportunidad para sensibilizarnos y difundir este problema que día con día se incrementa tanto en México como en el  mundo.

De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el mundo cada 40 segundos se suicida una persona, cerca de 800 mil se quitan la vida al año. En México se estima que anualmente más de 6 mil personas cometen suicidio, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI).

En la última década se ha incrementado sobre todo en edades tempranas, entre los 10 y 17 años en adelante. La taza de suicidio por sexo es de 8.5 por cada 100 mil hombres y de 2.0 por cada 100 mil mujeres, (INEGI).

Las entidades federativas que tuvieron mayores tasas de suicidio, por cada cien mil habitantes, fueron Chihuahua (11.4), Aguascalientes (9.9), Campeche (9.1) y Quintana Roo (9.1).

Estos datos se calculan únicamente a partir de los suicidios registrados. Expertos consideran que las estadísticas oficiales subestiman su tasa real, ya que muchos casos no se reportan debido a tabúes sociales o religiosos, al estigma que implica, o a que varios de ellos son confundidos con accidentes.

La OMS ha señalado que si bien existe un vínculo entre el suicidio y los trastornos mentales (en particular los trastornos relacionados con la depresión y el consumo de alcohol), está bien documentado que muchos suicidios se producen impulsivamente en momentos de crisis que menoscaban la capacidad para afrontar las tensiones de la vida, tales como los problemas financieros, las rupturas de relaciones o los dolores y enfermedades crónicos.

Además, las experiencias relacionadas con conflictos, desastres, violencia, abusos, pérdidas y sensación de aislamiento están estrechamente ligadas a conductas suicidas. Las tasas de suicidio también son elevadas entre los grupos vulnerables que son objeto de discriminación, por ejemplo, los refugiados y migrantes; las comunidades indígenas; las personas lesbianas, homosexuales, bisexuales, transexuales, intersexuales y, los reclusos.

En vísperas del Día Mundial de prevención del suicidio, que se conmemora este 10 de septiembre, expertos en el tema convocados por la Asociación Psiquiátrica Mexicana, A.C. y Allergan se reunieron en la Ciudad de México para dar a conocer datos al respecto. En esta reunión los especialistas consideraron importante informar acerca de los factores de riesgo del suicidio y aclarar los mitos en torno a esta problemática para poder brindar apoyo a quienes se encuentran en situación de riesgo.

 

Mitos

Existen muchos mitos acerca del suicidio que obstaculizan el tratar esta problemática y brindar atención oportuna a la persona que lo necesita. Algunos de ellos son:

  • “La persona que amenaza con suicidarse no tiene intenciones de hacerlo”
  • “Quien quiere suicidarse lo hace, no lo dice”.
  • “Quien intentó suicidarse una vez, no vuelve a intentarlo”
  • “Si una persona quiere suicidarse, no falla en el intento”.
  • “Quien tomó la decisión de suicidarse lo hará incluso si tratan de detenerle”.
  • “Hablar de suicidio con quien tiene intenciones de suicidarse puede incitarlo a hacerlo”.

Estas creencias son falsas. La mayoría de las personas que consuman el suicidio hablan de sus intenciones antes de realizarlo, y casi siempre lo logran después de varios intentos.

Es posible evitar que una persona se suicide si se le da el tratamiento adecuado. Hablar de ello e incitarla a expresar sus emociones puede servir para reducir sus intenciones, aunque siempre lo recomendable es acudir a un profesional.

Fases del suicidio e intervención oportuna

Antes de cometer un acto suicida, la mayoría de las personas pasan por varias fases, muchas veces detectables:

Fases

Signos

Intervención

1. Fantasía de muerte La persona piensa mucho en el concepto de muerte, pero no en su propia muerte

 

Terapia psicológica
2. Idea de muerte La persona piensa en su propia muerte, pero sin intenciones de suicidarse

 

Terapia psicológica y posible valoración psiquiátrica

 

3. Ideación suicida La persona tiene intenciones de acabar con su vida, pero no ha pensado en un método para hacerlo

 

Internamiento psiquiátrico recomendable

 

4. Plan suicida La persona tiene la intención de acabar con su vida y tiene un plan para llevarlo a cabo

 

Internamiento psiquiátrico inminente

 

 

5. Intento suicida La persona ha intentado acabar con su vida, pero no lo ha logrado Intervención médica urgente y psicológica posterior

 

6. Suicidio consumado La persona acabó con su vida. La mayoría de los suicidios consumados se dan después de varios intentos fallidos ·   Apoyo emocional y contención a la familia

 

·   En caso de repercusiones legales, buscar asesoría de expertos

Si conoces a una persona que está en riesgo de suicidio
  1. Busca atención profesional y de sus familiares directos: No intentes solucionarlo por tu cuenta. El suicidio es una problemática seria que requiere de atención psicológica y psiquiátrica inmediata, e involucra cuestiones delicadas para la persona y su familia.
  2. En espera de la ayuda, siempre y cuando la persona esté en una actitud receptiva, puedes hablar con ella: Esto puede hacerla sentir escuchada y ayudar a reducir sus intenciones.
  3. No minimices sus emociones: La persona con intenciones suicidas padece mucho sufrimiento, minimizarlo puede hacer que se sienta incomprendida, lo cual incrementará el riesgo.
  4. No la retes a realizarlo, pensando que sólo es un chantaje o actuación: Esto puede hacer que se incremente el riesgo, y en caso de llevarse a cabo, puede tener repercusiones legales para ti.
  5. Infórmate: Conocer el proceso suicida y con quién acudir en estos casos es la mejor manera de evitarlo.

 

Por Gabriela Xochiteotzin. Editora de Bienestar Al Día. 

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