Urgen visibilizar cánceres hematológicos y promover diagnósticos más oportunos

Como cada año, septiembre es considerado el Mes de concientización sobre el Cáncer en la Sangre, entendido como una oportunidad para crear conciencia sobre los padecimientos relacionados, así como la necesidad de visibilizar los retos que enfrentan los pacientes a nivel mundial.

En el marco de la conmemoración anual, Janssen desarrolló la iniciativa “Haz que el cáncer de sangre se vea”, campaña de comunicación de la farmacéutica a nivel de Latinoamérica, la cual estará activa en sus canales digitales a lo largo de todo el mes de septiembre, ofreciendo información educativa sobre los distintos tipos de cánceres hematológicos y sus síntomas con el fin de promover diagnósticos y tratamientos más adecuados y oportunos.

A nivel mundial, existen más de 100 diferentes tipos de cáncer de sangre y representan alrededor del 7% de todos los cánceres alrededor del mundo[3], siendo la leucemia, el linfoma y mieloma los principales, cada uno con distintos subtipos de padecimientos. Según Globocan, durante 2020 se detectaron 18,451 nuevos casos de cánceres hematológicos en México, representando 9.4% de todos los tipos detectados a nivel nacional.

“Nuestra campaña muestra el compromiso que tenemos con nuestros pacientes, no solo el de alzar la voz y acompañarlos, pero también el de aumentar la visibilidad de la enfermedad, abriendo espacios de diálogo e intercambio para incrementar el conocimiento sobre los cánceres hematológicos en Latinoamérica”, comentó Santiago Posada, director médico de Janssen México.

La Leucemia Linfocítica Crónica, el Mieloma Múltiple y el Linfoma de Células del Manto son tres distintos tipos de cáncer de sangre y comparten los mismos retos: el desconocimiento de su sintomatología y el diagnóstico tardío.

Por ello la educación sobre dichos padecimientos es fundamental para ayudar a la salud de quienes los padecen para disminuir el impacto de las enfermedades y ofrecer una mejor calidad de vida.

La Leucemia Linfocítica Crónica (LLC), es un tipo de cáncer en el que la médula ósea produce demasiados linfocitos B (un tipo de glóbulo blanco) y puede afectar la producción de los glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas.

La LCC es el tipo más común de leucemia en adultos, se suele presentar durante o después de la edad madura y la frecuencia va aumentando con la edad. La mayoría de los enfermos se diagnostican con más de 70 años, aunque puede ocurrir a edades más jóvenes. La tasa de incidencia aproximada en el mundo occidental es de cuatro casos al año por cada 100 mil personas.[5]

El Mieloma Múltiple (MM) es un tumor que se caracteriza por la proliferación de células plasmáticas anormales en el interior de la médula ósea, que es la fábrica de las células de la sangre y que se encuentra en el interior de los huesos de la columna vertebral, el cráneo, la pelvis, la caja torácica y las áreas alrededor de los hombros y las caderas. Es la segunda enfermedad hematológica en orden de frecuencia tras los linfomas no Hodgkin y afecta fundamentalmente a gente de edad avanzada.

Es más común en hombres y a nivel mundial, el Mieloma Múltiple representa alrededor del 1% de todos los tipos de cáncer. En México, de acuerdo con Globocan, en 2020 la incidencia de MM fue de 2390 y representó 1.2% de todos los cánceres detectados en el país.

Cabe destacar que el promedio de edad de los pacientes con Mieloma Múltiple en el mundo es de 65 a 70 años; sin embargo, en México se está diagnosticando la enfermedad en personas más jóvenes (59-60 años).

El Linfoma de Células del Manto es un tumor del sistema linfático y se debe a la acumulación y proliferación descontrolada de un tipo de glóbulos blancos o leucocitos llamados “linfocitos B”, que se transforman en células malignas o cancerígenas. Este es un tipo de linfoma poco frecuente, ya que representa cerca del 5% de todos los linfomas. La edad de presentación es en general por encima de los 60 años y es tres veces más frecuentes en hombres que en mujeres y cuando se diagnostica suele ser en estadios avanzados.

Si bien no existen factores de riesgo determinantes al hablar de cáncer de sangre, los expertos indican que el género (mayor incidencia en hombres), tener un trastorno genético, haber tenido tratamientos oncológicos previos, la exposición a ciertas sustancias químicas y antecedentes familiares de algún cáncer, son algunos de los factores que pueden influir para que una persona desarrolle el padecimiento. Además, una edad avanzada es el factor de riesgo más importante de cáncer en general y para muchos tipos individuales de la enfermedad.

“El cáncer de sangre, como muchas enfermedades, no se detiene. Hoy contamos con un sólido legado de innovación en el tratamiento de cánceres hematológicos gracias al desarrollo de terapias transformacionales que mejoran y alargan la vida de nuestros pacientes. Tenemos un reto enorme, que es el hacer del cáncer de sangre una enfermedad más visible, prevenible, crónica y curable.”, concluyó Posada.

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