¿Problemas de piel o gastrointestinales? Podría ser el agua que usas

Los médicos recomiendan tomar determinada cantidad de agua para ayudar a eliminar las toxinas del cuerpo y para tener una piel más saludable. Una correcta hidratación ayuda además a regular la temperatura del cuerpo y es crucial para el correcto funcionamiento de nuestras células.

En épocas de COVID-19, hemos reconfirmado también la importancia del aseo e higiene para prevenir la propagación del virus. Pero ¿qué sucede cuando el agua que utilizamos o consumimos contiene impurezas? y ¿cómo es que llegan éstas a nuestros grifos?

Para responder estas interrogantes hay que mencionar que en México hay diversos métodos por los que se recibe agua, una parte de la población lo hace a través de los sistemas de agua entubada, otros tantos por medios de pipas y desafortunadamente algunos otros solo cuentan con el líquido de lluvia, ríos o pozos cercanos. En cualquiera de estos casos las personas tratan de resguarda en contenedores y pocas veces se preocupa por el aseo de estos.

La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) recomienda lavar y desinfectar los tinacos que tenemos en casa al menos cada seis meses, con el objetivo de prolongar su vida útil y proteger a nuestra familia de enfermedades que pueden ser causadas por gérmenes y bacterias.

Un adecuado saneamiento hídrico permite garantizar el acceso al agua potable y juega un rol fundamental para mantener hábitos higiénicos que permitan reducir los riesgos para la salud, reflejados en enfermedades transmitidas por el agua o relacionadas con ella, como son los problemas gastrointestinales o cutáneos”, comentó el Dr. Arturo Peñaloza, especialista en Salud en el Trabajo y Maestro en Seguridad e Higiene Ocupacional.

Para la mayoría de las personas, el lavado de tinaco es algo que queda en el olvido, muchas veces por falta de tiempo o por desinformación. Sin embargo, esta omisión podría abrirle las puertas a enfermedades gastrointestinales causadas por bacterias como cólera, tifoidea, salmonelosis, escherichia coli, causadas por virus como rotavirus o inclusive hepatitis A y causadas por parásitos como giardia lamblia, amebiasis entre otros.

Además, el tener un sistema de almacenamiento sucio que afecta la calidad del agua que sale de las regaderas o los grifos, incide en el cuidado de la piel al exponerla a residuos e impurezas que pueden provocar la obstrucción de los poros, causando barros o piel rojiza, así como infecciones.

Lavar los contenedores de agua es una cuestión tanto de higiene como de prevención de enfermedades. Sería importante inculcar en la educación de los pequeños y en general de todos los miembros de la familia, la importancia de contar con agua de calidad en casa para prevenir problemas a futuro. Mantener limpios nuestros tinacos puede parecer una labor titánica pero no lo es y, a la larga, el costo por tener una limpieza deficiente es más alto que el de darle mantenimiento al sistema de almacenamiento de manera regular.

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